Hoy comparto con ustedes una interesante conferencia titulada Dos analíticas del sexo, dictada por el psicoanalista francés Jean Allouch, en el marco de la cátedra Nuevas presencias de la sexualidad: el debate sobre la construcción de la diferencia de los sexos, en la Universidad de Buenos Aires, Argentina.
¡Qué la disfruten!
Blog de John James Gómez G, dedicado a la lectura, trabajo, comentario y discusión de textos de Sigmund Freud y Jacques Lacan. Contacto: jomesgo@gmail.com
lunes, 5 de marzo de 2018
jueves, 1 de marzo de 2018
Fragmento y comentario del texto: Breve discurso en la O.R.F.T. En: Lacan, J. (1966). Intervenciones y textos 2. Buenos Aires: Manantial. 1988, p. 37 [Segunda parte del comentario]
“Que no sean palabras a la deriva, es decir, que su deriva solo está sujeta a una ley de las palabras –a una lógica radical que intento establecer– es algo que lleva a una revisión total de todo cuánto ha podido pensarse hasta ahora del pensamiento.”
Comentario:
Si afirmo que hay leyes que operan en la aparente deriva de las palabras, de los rodeos y boludeos, con los cuales un analizante habla a su analista, es necesario tomar en consideración que ellas son inherentes al lenguaje y, por tanto, no podemos perder de vista que, al margen de nuestras intenciones conscientes de decir algo y de nuestro conocimiento de la gramática y el adecuado uso del lenguaje, encontramos fenómenos que irrumpen de manera abrupta y que sorprenden incluso al más cauto orador. También hay sorpresas para quien lee, escribe y escucha, claro está. Freud supo anotarlo con una detallada descripción a lo largo de su primeras Conferencias de Introducción al psicoanálisis, dedicadas a los actos fallidos. Él sabía y reconocía, por supuesto, que había diversas maneras de interpretar una irrupción de esa naturaleza, pero la clínica le había mostrado que, en no pocas ocasiones, un acto fallido era susceptible de ser entendido racionalmente, en términos de la lógica misma que opera en el lenguaje. Sobre el asunto señaló lo siguiente:
Es preciso admitir sin más en la producción del trastrabarse la influencia de las disposiciones fisiológicas constituidas por un ligero malestar físico, perturbaciones circulatorias o estados de agotamiento; la experiencia diaria y personal de ustedes los convencerá de ello. Pero, ¡cuan poco queda explicado así! Sobre todo, no son condiciones necesarias de la operación fallida. El trastrabarse es posible igualmente en alguien que goza de plena salud y se encuentra en un estado normal. Por tanto, esos factores corporales no tienen otro valor que el de facilitar y favorecer el peculiar mecanismo anímico del trastrabarse.[1]
Como se constata en la cita, Freud brindaba a la influencia de disposiciones fisiológicas un lugar facilitador, insuficiente para explicar la lógica interna del fenómeno. Es notable que en su posición quedara expresada la renuncia a las condiciones biológicas y ambientales, siendo así consecuente con el valor que otorgaba a la causalidad psíquica; lo que lo había llevado a criticar duramente, incluso, el papel que la psiquiatría jugaba en la explicación de los fenómenos anímicos. Situó a partir de allí, por cierto, una diferencia clave entre el punto de vista psiquiátrico y el psicoanalítico:
He ahí la laguna que el psicoanálisis se empeña en llenar. Quiere dar a la psiquiatría esa base psicológica que se echa de menos, y espera descubrir el terreno común desde el cual se vuelva inteligible el encuentro de la perturbación corporal con la perturbación anímica. A este fin debe mantenerse libre de cualquier presupuesto ajeno, de naturaleza anatómica, química o fisiológica, y trabajar por entero con conceptos auxiliares puramente psicológicos; por eso me temo que al principio les suene a cosa extraña.[2]
Queda expresado, además, que el psicoanálisis no adhiere a la tendencia cartesiana por la cual la única causalidad digna de estudio científico/racional sería la correspondiente a la res extensa, lo que había llevado a la psiquiatría, como heredera de los tratamientos morales de la inquisición a la vez que anclada en el discurso médico, a eludir la explicación de la lógica de los fenómenos psíquicos, reduciéndolos a meras expresiones del funcionamiento del sistema biológico en general y del sistema nervioso en particular. De esta manera, Freud se esforzó por encontrar lo que liga a lo psíquico con lo somático, rompiendo así con la dualidad mente/cuerpo, característica en buena parte de la filosofía, la psicología y la psiquiatría modernas. Así las cosas, situar las leyes que están en juego en las operaciones anímicas exige no pasar por alto esta precisión. Teniendo esto en cuenta, avanzaremos un poco más en el próximo comentario.
John James Gómez G.
lunes, 26 de febrero de 2018
Marta Gerez Ambertín: "100 años de Narcisismo y aún..." (Brasil, 2014)
Hoy comparto con ustedes esta conferencia dictada en 2014 por la psicoanalista argentina Martha Gerez Ambertín, titulada: 100 años de Narcisismo y Aún..., y publicada por el portal elSigma.com. Marta Gerez es autora de los libros Las voces del superyó, Entre deudas y culpas: sacrificios, Culpa, responsabilidad y castigo (3 vols.), todos ellos editados por Letra Viva, y también del libro Imperativos del superyó, publicado por Lugar Editorial.
¡Que la disfruten!
jueves, 15 de febrero de 2018
Fragmento y comentario del texto: Breve discurso en la O.R.F.T. En: Lacan, J. (1966). Intervenciones y textos 2. Buenos Aires: Manantial. 1988, p. 37 [Primera parte del comentario]
“Que no sean palabras a la deriva, es decir, que su deriva solo está sujeta a una ley de las palabras –a una lógica radical que intento establecer– es algo que lleva a una revisión total de todo cuánto ha podido pensarse hasta ahora del pensamiento.”
Comentario:
Decir tonterías, entregarse al boludeo de las palabras; esa parece ser, a primera vista, la invitación hecha por un psicoanalista a la persona que asiste a su consulta para hablar de algo que representa un cierto modo de sufrimiento. Es una invitación que puede pasar por cómica, incluso, suponerse carente de interés. ¿Por qué? Por el hecho de que nuestra idea de las cosas, de aquellas que consideramos dignas de atención, se orienta por una noción de pensamiento que hacemos equivaler a la consciencia. Entonces, ¿cómo podría alguien, en sus “justos cabales”, prestarse a una pérdida de tiempo semejante? ¿Qué valor podría otorgarse al acto de hablar como si el significado de las palabras que dan esa aparente majestuosidad a la “claridad del pensamiento”, que siempre queremos ostentar, fuera prescindible? Más, todavía, ¿por qué pagar a alguien para que escuche semejantes tonterías? En un mundo pletórico de claridades, algunas incluso tan poderosas como las llamadas “leyes de la naturaleza”, ¿por qué recurrir a una práctica que, en apariencia, sólo consiste en permitirse hablar sin ninguna regla, salvo tratar de hablar sin censurarse a sí mismo?
Hay que tener en cuenta que nuestra idea de las leyes de la naturaleza encubre que ellas son, en realidad, leyes matemáticas. Por tanto, se trata de leyes que solo tienen valor porque hay lenguaje; son leyes simbólicas. Sin el lenguaje, ¿cómo podríamos establecer alguna lógica que dé cuenta de lo que ocurre con la naturaleza? De allí que algunos matemáticos se pregunten, incluso, si ¿Es Dios un matemático?[1] Lo que pone de manifiesto que nuestro modo de ver el orden de las cosas requiere de la creencia en la intención de un ser omnisapiente y omnipotente, un padre carente de castración, si se me permite la paradoja y la ironía.
Así las cosas, la invitación a decir tonterías constituye una transgresión, no a las leyes del lenguaje, sino al restringido modo en que solemos interpretar el mundo y, sobre todo, nuestro lugar en él. Una subversión de nuestra propia posición en relación al pensamiento. Lo que, por cierto, es por sí mismo un acto heurístico. Va de suyo, ello no es suficiente. Como haré notar en el próximo comentario, esa aparente deriva, no es sin ley. Reconocerla e inventar cómo servirse de ella, son actos inaugurales de la experiencia analítica.
John James Gómez G.
[1] Livio, Mario. (2011). ¿Es Dios un matemático? España: Editorial Ariel.
lunes, 12 de febrero de 2018
Lo común en las instituciones y sociedades psicoanalíticas actuales. A.E.
Hoy comparto con ustedes este video, corto e interesante, en el que el psicoanalista argentino Alfredo Eidelsztein, sitúa algunos de los puntos cruciales que considera comunes y problemáticos en las instituciones y sociedades psicoanalíticas, entre ellos, la tendencia empirista inductivista que se opone a la posición de Lacan y al dispositivo del pase, el rechazo y el desconocimiento de la relación esencial del psicoanálisis con las ciencias, las implicaciones del hecho de que Lacan afirmó ser freudiano pero también afirmó que Freud no era lacaniano, y algunos otros.
¡Que lo disfruten!
jueves, 8 de febrero de 2018
Fragmento y comentario del texto: El mito individual del neurótico. Lacan, J. (1953). Buenos Aires: Paidós. 2010, p. 22 [Segunda parte del comentario]
“Como Freud lo subrayó siempre, cada caso debe ser estudiado en su particularidad, exactamente como si ignorásemos todo de la teoría.”
Comentario:
¿Por qué hacer cómo si ignorásemos toda la teoría, sería una condición necesaria para estudiar un caso en su particularidad? Es importante indicar que no se trata de ignorar la teoría, sino de hacer como si la ignorásemos, es decir, darle su justo lugar, que es el de un saber expuesto que puede interrogarse. De otra manera, se corre el riesgo de hacer de la teoría, más que una doctrina de la que pueden extraerse valiosas consecuencias, un dogma que habría que seguir a pies juntillas. Y no porque creamos estar en el campo del conocimiento nos encontramos exentos de hacer de él un discurso de fe. De hecho, ignorar el riesgo es, en sí misma, una manera de poner a la teoría en un lugar dogmático. Llegados a ese punto, el psicoanálisis puede confundirse con un dogma y a Freud, a Lacan y al inconsciente, con el padre, el hijo y el espíritu santo.
Sin embargo, en virtud de la tendencia neurótica a creer en la infalibilidad de algún padre, es común entregarse a la defensa irreflexiva de teorías intentando imponerlas, no sólo frente a otras teorías, sino, y de modo más problemático, frente a la lógica misma que un caso presenta. Por tanto, hacer como si se ignorase la teoría implica una renuncia narcisista, lo que no siempre es fácil de soportar.
Por otro lado, si se ignora completamente la teoría, es decir, no si se la conoce y se elige ponerla en suspenso, sino que ni siquiera se hace el propósito de una formación, queda como único recurso el pensamiento moral que se eleva al estatuto de un deber ser aplicado dogmáticamente, amparándose en el ideal de bienestar y en el deseo de hacer el bien sin mirar a quien. Claro está, nada garantiza que esa moral pueda conllevar el bien para alguien, cuando, va de suyo, ella exige sumisión antes que interrogación, con lo cual se hace de la persona que sufre un infans y del caso una tarea escolar.
John James Gómez G.
lunes, 5 de febrero de 2018
Las parejas y el mundo según Colette Soler
Hoy comparto con ustedes la entrevista realizada por Clara Cecilia Mesa a la psicoanalista francesa Colette Soler, a propósito de lo que, a partir del descubrimiento freudiano, se revela de "las parejas" y su lugar en el mundo actual. La entrevista fue realizada en la Universidad EAFIT, en Medellín Colombia, en 2015.
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