miércoles, 17 de mayo de 2017

Fragmento del texto: “La ciencia y la verdad”. Lacan, J. (1966). En: Escritos 2. Argentina: Editorial Siglo XXI, 2ª ed. 2008, pág. 828. [Primera parte del comentario]

“Digamos que el religioso le deja a Dios la carga de la causa, pero que con ello corta su propio acceso a la verdad. Así, se ve arrastrado a remitir a Dios la causa de su deseo, lo cual es propiamente el objeto del sacrificio. Su demanda está sometida al deseo supuesto de un Dios al que entonces hay que seducir. El juego del amor entra por ahí.
El religioso instala así la verdad en un estatuto de culpabilidad.”

Comentario:

Mencioné en el comentario anterior la relevancia que tienen para el sujeto sufriente la magia y la religión, aunque aparentemente su relevancia para el sujeto de la ciencia sea muy poca. Esto lo constatamos en la cotidianidad cuando alguien que sufre se “encomienda” a algún ser divino o a alguna fuerza sobrenatural o sobrehumana. La eficacia simbólica, estudiada tan cuidadosamente por Lévi-Strauss, es fuente de esperanza para los corazones afligidos que añoran sosiego. No tener esto en cuenta en nuestra práctica resulta cuando menos problemático: razón de un fracaso. De allí que Lacan no dudara de El triunfo de la religión:

El psicoanálisis no triunfará sobre la religión, justamente porque la religión es inagotable. El psicoanálisis no triunfará, sobrevivirá o no.
No sólo triunfará sobre el psicoanálisis, también lo hará sobre un montón de otras cosas. Ni siquiera se puede imaginar lo poderosa que es la religión. […]
Para eso fue pensada la religión, para curar a los hombres, es decir, para que no se den cuenta de lo que no anda[1].

Cuando una persona consulta a un médico es porque espera de él una respuesta. Esto se debe a que supone que ese profesional es portador de un saber que le orientará a fin de establecer un diagnóstico y un tratamiento. No es común que la gente ruegue a dios ni recurra a ritos mágicos cuando tiene fe en su médico, salvo en aquellos casos en que el médico declara que su saber es impotente, por ejemplo, cuando el diagnóstico resulta ser el de una enfermedad incurable. Este modelo se ha replicado en la psiquiatría y en la psicología. El psiquiatra, que sigue siendo un médico, usa el conocimiento del que dispone para dar un diagnóstico, a veces apresurado y sin otro rigor que el de ponerle un nombre –o varios–, al sufrimiento con base en un manual. A partir de ese diagnóstico propone un tratamiento, regularmente, basado en alguna medicación. Es muy interesante ese lugar que se revela en el ejercicio de la psiquiatría, pues se enfrentan padecimientos que no son enfermedades y que, por tanto, no pueden entrar en la dicotomía curable/incurable. Sin embargo, eso no suele interrogarse. 

En la psicología, por otro lado, la medicación no es un tratamiento posible, pues el psicólogo no está autorizado legalmente para ello. Entonces, la pregunta por el tratamiento se hace más problemática. Incluso plantea contradicciones interesantes. Por ejemplo, ¿si la postura de un psicólogo es la de que el sufrimiento que aqueja a un sujeto tiene causas biológicas, cómo puede considerar su tratamiento legítimo y efectivo si no puede intervenir directamente sobre las condiciones orgánicas que estarían determinando el mal que intenta “curar”? ¡Mejor que se encomiende a algún santo! Si, por otro lado, considera que la causalidad no es de orden biológico, ¿cómo no incurrir en la causalidad eficiente? Es decir, ¿como operar de otra manera que no sea la de un mago, un curandero, un chamán o un sacerdote? ¿Qué estatuto dar a esa causalidad para que ella sea material aunque no sea biológica? Es ese el punto en el que el descubrimiento de Freud resulta, a mi juicio, imprescindible, si es que uno desea tomarse en serio su quehacer en la escucha de un sujeto que sufre. Profundizaré sobre este punto en el comentario de la próxima semana.

John James Gómez G. 





[1] Lacan, J. (1974). El triunfo de la religión. Buenos Aires: Paidós, págs. 78 y 86.

lunes, 15 de mayo de 2017

Documental: Reinventar el psicoanálisis. (Élisabeth Roudinesco).

Hoy comparto con ustedes el documental: Reinventar el psicoanálisis (2001), escrito por la historiadora y psicoanalista francesa Élisabeth Roudinesco, autora también de una interesante biografía de Jacques Lacan (Lacan: esbozo de una vida. Historia de un sistema de pensamiento) publicada en el año 2000.
El documental fue dirigido por Élisabeth Kapnist. 


¡Qué lo disfruten!

miércoles, 10 de mayo de 2017

Fragmento del texto: “La ciencia y la verdad”. Lacan, J. (1966). En: Escritos 2. Argentina: Editorial Siglo XXI, 2ª ed. 2008, pág. 828. [Primera parte del comentario]


“Digamos que el religioso le deja a Dios la carga de la causa, pero que con ello corta su propio acceso a la verdad. Así, se ve arrastrado a remitir a Dios la causa de su deseo, lo cual es propiamente el objeto del sacrificio. Su demanda está sometida al deseo supuesto de un Dios al que entonces hay que seducir. El juego del amor entra por ahí.
El religioso instala así la verdad en un estatuto de culpabilidad.”

Comentario:

En los comentarios anteriores, en los que abordé el fragmento del análisis del pequeño Hans, concluí escribiendo que “la práctica psicoanalítica no consiste en otra cosa que en la transmisión de esa posición ética por la cual el sujeto puede reconocer su deseo para ir más allá del padre de su fantasía.” Retomo el hilo dejado allí, con este fragmento que traigo ahora a cuentas, proveniente del escrito de Lacan, intitulado: La ciencia y la verdad.

Que Lacan se refiera al religioso no debe prestarse a malos entendidos por el afán de huir ante el miedo a la creencia. No se trata de algo que atañe exclusivamente al fanático, ni al practicante de algún culto religioso. Recordemos que en el texto Acciones obsesivas y prácticas religiosas (1907), Freud calificó “a la neurosis como una religiosidad individual, y a la religión, como una neurosis obsesiva universal.”[1] Por su parte, Lacan, en su seminario sobre los conceptos fundamentales, afirmó que “la verdadera fórmula del ateísmo no es Dios ha muerto –pese a fundar el origen de la función del padre en su asesinato, Freud protege al padre–, la verdadera fórmula del ateísmo es Dios es inconsciente.”[2] De acuerdo con ello, cabe suponer a la religiosidad como condición estructurante en la neurosis, incluso si un neurótico se declara ateo –lo cual ocurre con alguna frecuencia–, pues para ello debe reconocer que la creencia en Dios, como causa, habita en lo más inapelable del mito en que se sostiene el más ínfimo sentido de su banal existencia.

Así, el neurótico renuncia al saber y con él a su acceso a la verdad, para dejar a Dios el lugar de una causalidad eficiente. Magia y religión, en tal sentido, pueden no ser relevantes para el sujeto de la ciencia, pero sí para el sujeto sufriente.  En la práctica analítica es necesario sopesar y asumir las consecuencias de algo como esto. ¿Cómo es posible ir más allá de ese Dios como causa eficiente, para orientarse por una causalidad material del lenguaje que destituya toda aspiración teleológica? Es algo que cada analizante interroga, a su modo, pues, de no ser así, el saber se mantendrá inescrutable mientras espera la curación mágica, implorando que ojalá (¡oh Alá!) su sufrimiento se vaya como consecuencia de alguna retribución por su sacrificio. Ese paso hacia la causalidad material del lenguaje es condición necesaria, tanto como lo fue el paso del mito al lôgos para Tales de Mileto. El deseo de analista se juega en hacer posible ese paso hacia lo imposible de una causa perdida.

John James Gómez G.





[1] Freud, S. (1907). Acciones obsesivas y prácticas religiosas. En: Obras Completas, vol. IX. Buenos Aires: Amorrortu Editores. 1986, pág. 109.
[2] Lacan, J. (1964). Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós. 1987, pág. 67.

lunes, 8 de mayo de 2017

Debate Chomsky/Foucault La Naturaleza Humana: Justicia versus poder (com...

Hoy comparto con ustedes este interesante video del debate sostenido por Michel Foucault y Noam Chomsky, y acaecido en el año 1971 en la Universidad de Amsterdam en el marco del Internacional Philosophers Projec, un conjunto de conferencias organizadas por el filósofo holandés Fons Elders. 


sábado, 6 de mayo de 2017

Sigmund Freud - BBC (1938) [Subtítulos Español]

Hoy se conmemoran 161 años del nacimiento de Sigmund Freud. Como homenaje, comparto con ustedes este muy breve fragmento de una entrevista que le realizó la cadena BBC en 1938, cuando llegaba ya al ocaso de su vida. Su legado en sus propias palabras.

"Tuve que pagar caro este poco de buena suerte".
Freud.

¡Qué lo disfruten!

miércoles, 3 de mayo de 2017

Fragmento del texto: “Análisis de la fobia de un niño de cinco años” (El pequeño Hans). (1909). En: Freud. S. Obras Completas, Vol. X. Buenos Aires: Amorrortu Editores. 1984, pág. 10. [Cuarta parte del comentario]


“Los animales deben buena parte de la significación que poseen en el mito y en el cuento tradicional a la franqueza con que muestran sus genitales y sus funciones sexuales ante la criatura dominada por el apetito de saber. La curiosidad sexual de nuestro Hans no admite ninguna duda; pero ella lo convierte en investigador, le permite unos correctos discernimientos conceptuales. […]
Apetito de saber y curiosidad sexual parecen ser inseparables entre sí. La curiosidad de Hans se extiende muy en particular a sus padres.”

Comentario:

Hans, así como lo fueron cada uno de sus analizantes, fue un gran maestro para Freud. Hay que decir que si algo caracterizó a Freud fue el hecho de que se dejaba enseñar por la experiencia y por el saber del que el otro es portador. Su posición al respecto lo llevó a ocuparse de asuntos sobre los cuales la opinión pública poco quería saber. Lo hizo con la convicción de que eso que suele ser dejado de lado, lo despreciado, lo extraño, lo que la mayoría quieren silenciar y normalizar para no tener que hacerse cargo de sus efectos, merece nuestra atención. ¿Por qué? Porque eso no deja de retornar. A veces incluso por vías siniestras. Hay que decir también que a pesar de ello, incluso hoy, no son pocos quienes buscan desembarazarse de los asuntos que atañen al sujeto del inconsciente.

En esa misma vía, uno puede constatar que lo que hizo de Lacan un freudiano riguroso, poco tiene que ver con la fidelidad a los conceptos desarrollados por Freud. Tampoco con algún apego a la ortodoxia que se suponía propia de la práctica psicoanalítica en aquellos días. Lacan no temía traicionar a Freud en esos aspectos, ni a ningún otro, porque aprendió del pionero del psicoanálisis algo más determinante: una posición ética. Esa posición no tolera el acogimiento de un credo canónico y rígido orientado por algún tipo de doctrina textual o institucional.

Lo que Lacan aprendió de Freud, y me parece que trató de trasmitirlo por todos los medios que tuvo a su disposición a quienes lo leían y seguían sus seminarios, y a quienes hoy lo leemos, claro está, es que solo puede darse al padre el lugar que realmente merece cuando uno está dispuesto a servirse de él como condición necesaria para traicionarlo e ir más allá de su legado hasta hacerse un nombre propio. Esa es la apuesta de un deseo que el neurótico intuye y teme, pues su creencia en un padre que lo ama de manera perversa –pues le exige sacrificio y abnegación, a cambio de dolorosas pruebas de amor–, y ante el cual debe ser sumiso para ganarse algún día su reconocimiento, como lo expresa la fantasía que no deja de actuar en su lazo con el otro, lo lleva, o bien a una insatisfacción inapelable, o a una impotencia inhibitoria, o a una prevención por la cual no encuentra otro camino que la huida constante. Es esa renuncia al deseo por la búsqueda del reconocimiento del padre, lo que lo conmina a la culpabilidad inconsciente y a la necesidad de castigo. Por tanto, la práctica psicoanalítica no consiste en otra cosa que en la transmisión de esa posición ética por la cual el sujeto puede reconocer su deseo para ir más allá del padre de su fantasía.

John James Gómez G. 

lunes, 1 de mayo de 2017

Una cita con Lacan

El día de hoy, comparto con ustedes este documental de Gérard Miller: Una cita con Lacan. El documental, además de algunas cuestiones biográficas de Lacan, presenta, sobre todo, entrevistas con varios de sus analizantes.

Los subtítulos, si bien no son lo suficientemente precisos, son los únicos con los que se cuenta en español entre las versiones que encontré en YouTube. La imagen es bastante regular. Si alguien desea ver una versión en mejor calidad de imagen, con subtítulos en inglés, les dejo también el enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=f1F-zysTjWg&list=PL_DZ9gE6plVpKKV6oOKdBErDITrNz_95F 

¡Qué lo disfruten!

¡Qué poca humanidad hay a veces en ese “gran espíritu científico”!

 “Se abre paso la vida con la misma terquedad con la que una plantita minúscula es capaz de rajar el suelo de hormigón para sacar la cabeza....